De lo que pasó en 2016

Hola!

Entre que voy y vengo ya he olvidado como se escribe un blog.
El 2016 para mí, como para el resto del mundo fue una montaña rusa. Comenzamos el año con Kiks en el quirófano y la noticia de que la cuenta para la que trabajaba iba a dejar el país en Abril, a cambio nos quedaba la ligera incertidumbre de cómo nos íbamos a mantener, así que allí estábamos re planeando el futuro. Pero tan extraño como fue ver caer la nieve en marzo en Guadalajara, el mismo día que nos enteramos que estaba embarazada le ofrecieron a Kiks su transferencia a E.U.  y comenzó la locura. Entre nauseas y cajas de mudanza nos deshicimos de casi todo lo que teníamos. Mientras Kiks trabajaba en la que iba a ser nuestra nueva ciudad, yo daba vueltas por Guadalajara para poder dejar vacío el que por 5 años fue nuestro nidito te amors. 

Tanto movimiento me hizo pensar que cuando en 2008 Kiks y yo nos fuimos a vivir juntos, teníamos entre los dos: una sábana, dos almohadas, una mesa, dos compus y un closet lleno de ropa que no nos poníamos. No puedo decir que fueron los mejores días porque sin exagerar estos 9 años han sido los mejores días.  Ver nuestra casa vacía y pensar en volver a empezar me aterró por un instante, pero aplicando la cita de Angeles Mastretta confiamos "en la fuerza de nuestros recuerdos y en el futuro como la promesa donde cabe todo lo que aún no sucede".

Decidiendo si el bebé nacía aquí o allá, los días se volvieron semanas y las semanas meses en los que volvimos a vivir en una recamara, pero ahora con Aryna y el bebé que estaba en camino. Nunca voy a poder agradecer todo lo que mi mamá ha hecho por mi, sobre todo por habernos dado asilo sin saber que nos íbamos a quedar allí atorados casi 6 meses. 

Con el año se terminaron nuestras idas y venidas, los tramites y todo el despedorre (perdonen mi francés) que significa mudarte a otro país y lo que tanto planeamos y desplaneamos se volvió realidad. Manejamos exactamente mil kilómetros a lo desconocido y ahora nos encontramos aquí viviendo lo que una vez fue el sueño (que siempre sentimos lejano) de dejar el país. 

No voy a mentir, apenas van 3 meses y he extrañado a todos y cada uno de los miembros de mi familia y de la que me adoptó cuando conocí a Kiks, a mis amigos, y a veces (bajo el peso de la flojera) el confort de haber vivido casi toda la vida en la misma ciudad. Pero extrañar como en su verdadero significado que es "sentir la falta" y no como en el que a veces ponemos entre lineas "querer volver". 



Así que aquí estoy de nuevo, visitando mi pequeño blog, disculpándome por mi ausencia y procurando que no vuelva a pasar. 
  

Gracias por leer! 

Bel:)


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